(t.p. 4) Gritos en la web
De cómo lograr que el navegante vea nuestras luces depende de distintas estrategias para captar su atención. Apuntes para llegar a ser visto en Internet.
Las tecnologías en comunicación significan un aporte más a la circulación de mensajes. Ya sea en medios gráficos como en audiovisuales, los creadores de los mensajes dependen del público para que el mensaje pueda tener relevancia dentro del universo comunicacional. Para ello existen distintas estrategias que pueden evitar que un mensaje quede estacionado en el limbo de los medios, como un llamado anónimo a la reflexión de nadie.
Internet es el lugar en el cual los mensajes tienden a permanecer flotando en esa red inmensa de objetos significantes. Al transformarse en un medio de comunicación de masas, la web ha devenido en contenedora y generadora de opinión sobre un abanico de temas que rodea lo absoluto. En Internet se puede opinar y leer opiniones ajenas sobre los temas más comprometidos para la sociedad, aunque también se puede terminar mirando fotos del casamiento de alguien.
Los blogs y las páginas en las que se pueden colgar fotos o videos se convierten en puntos de atracción para quienes desean llevar público para sus molinos. Se entiende que esos molinos son otros blogs o páginas personales de usuarios con ganas de ser leídos, con algo más que decir acerca de una foto o algún video. Por eso, en la era de la imagen, es imprescindible generar atención valiéndose de alguna foto o video que se encuentre en páginas de consumo masivo, como youtube o fotolog.
Partiendo de una imagen se puede conducir al interesado hacia el interior, como un vendedor que capta clientes gracias a su vidriera, llevándolo al texto que pretendemos que lea, o a las fotos que necesitamos que sean vistas para que el usuario interprete lo mejor posible lo que le queremos decir.
No hace falta dejarse llevar por sensacionalismos, publicando fotos impactantes o videos semejantes, y menos si se refieren a temas que no rozan siquiera el contenido del mensaje final al que deseamos conducir al navegante. Todo depende del estilo personal de cada generador de mensajes y de la intención que persigue en el hecho de la invitación a ser leído.
Siempre y cuando lo publicado sea interesante, no se experimentará la sensación del olvido. Cada uno sabe lo que hizo para tener méritos. Y en este caso, los méritos se miden por la cantidad de visitantes que pueda tener nuestra página.
